Focum Nueva Generación

Capacitación 3 – ¿Qué dice el AT del ministerio de niños? 2

Hoy continuaremos con la segunda parte de lo que enseña el Antiguo Testamento con relación a los niños. En el post anterior estuvimos viendo algunas características del carácter que deben tener quienes trabajan con niños y además las bendiciones que el Señor ha prometido si enseñamos Su Palabra a los más pequeños.

En este post quiero compartir contigo una verdad muy importante que vemos en la Biblia, el cual te dará una perspectiva correcta del ministerio de niños.

1. Los niños tienen un propósito.

Dios ha creado a cada persona con un propósito el cual traemos desde nuestra gestación. En cada etapa de nuestra vida podemos vivir y desarrollar aquello para lo cual fuimos creados, independiente de la edad que tengamos. La mayoría de las personas espera crecer para poder cumplir su propósito, y se pierden de todo lo que pueden hacer y entregar cuando son niños o adolescentes.

A veces ni siquiera pensamos que los jóvenes tengan mucho que entregar, pero esto no es lo que nos enseña la Palabra. En 1 Timoteo 4:12, vemos que el apóstol Pablo le dice a Timoteo Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Él como joven debía ser un ejemplo para el resto de la iglesia, osea, también para los adultos. La Biblia también dice en Mateo 10:42, Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. Los niños, también son discípulos, por lo tanto pueden ser instruidos en la Palabra y a su vez compartir lo que han aprendido, con otros.

A través del Antiguo Testamento podemos ver el ejemplo de varios niños y adolescentes que sirvieron al Señor en el lugar en el que estaban. y que a pesar de su corta edad fueron usados poderosamente por Dios.

En 1 Samuel 17:1-58, vemos la historia de David y Goliat, en la cual David a pesar de su corta edad mató desafió a Goliat y finalmente lo mató. Todo el ejército y el rey, estaban asustados, mirándose a ellos mismos y viéndose incapaces de vencer al ejército enemigo, en cambio David puso su mirada en el Señor y en cómo tantas veces Él lo había librado del peligro. David conocía personalmente a Dios, por lo tanto sabía que era poderoso y digno de confianza.

En 2 Reyes 5:1-4, vemos a la sirvienta de Naamán, y cómo tuvo el valor suficiente para hablar con la esposa de Naamán y contarle acerca del profeta que podía sanar a su marido. A pesar de que era una esclava, no usó esto como una excusa para no hablar, no tuvo temor de lo que pudieran decir sus amos e incluso vemos su fe al no dudar que Dios podía usar a Eliseo para sanar a Naamán. Su fe y su osadía no solo permitieron que él fuera sanado, sino que además la salvación llegó a esa casa.

Y por último vemos a Samuel, en 1 Samuel 3:1-21; este pequeño al cual Dios le habla porque ya no hablaba con Elí por causa del pecado de sus hijos y porque él no había hecho nada para detener ese pecado. Samuel escucha a Dios y se convierte en uno de los profetas más grande del Antiguo Testamento. ¿Cuándo comenzó a escuchar la voz de Dios y a transmitirla a otros? Cuando era solo un joven.

Estos tres ejemplos dentro de muchos otros, son solo una muestra de todo lo que Dios quiere y puede hacer con los niños y a través de ellos. Nunca subestimemos la forma en la que el Señor desea usarlos.

Es un privilegio como maestros, el poder ser parte de cómo los niños y adolescentes descubren su propósito y comienzan a caminar en él. Por supuesto, que a medida que crecen y llegan a la vida adulta, el Señor les va revelando más y más de Sus planes para ellos, pero lo maravilloso es entender que no hay etapa en nuestra vida en la cual Dios no nos pueda usar para Su gloria.

Te invito a que veas el video en el que comparto más acerca de este tema.

Que el Señor te siga haciendo parte de sus maravillosos planes y propósitos para esta generación.

Gloria Rodríguez M.

admin@enciendefocum.com

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